miércoles, 19 de enero de 2022

MALDITA METAFÍSICA DE TUS OJOS


Me quedé mirando el cielo claro oscuro
De la locura encerrada en hostiles atardeceres,
Miradas que no acaban, pasados sin pasado,
Ausencias sin sentido, amor sin amores.

Y reniego de lo que pudimos ser y seríamos,
Tarde la tarde nos acoge con miradas.
Amistad que sonroja al acercarse
Tras los sueños de vidas ilusionadas.

Al fundir oración y noche tras un cirio,
Al tomarse de la mano, temblorosa y tímida,
Por las palabras de ciencia y conciencia que arremeten
Una plegaria de voces traslucidas.

Voy de rostro en rostro, quedándome en cada instante,
Un ocaso de truenos no es temor cuando te pienso,
Un escrito, luego de las diez, todo es fugaz y eterno.
Después y como es lógico, la noche se vuelve silencio.

Tus ojos en mi rostro, tus sueños y locuras fanatizadas,
La suavidad en tu trato y el café que encamina,
los demás son otros que nada entienden y presienten,
una historia que pesa ¿por qué la tarde lastima?

Todo es juego, nada he dicho pues no puedo,
Llamarte inocencia, construirte futuros.
Ocultarte, amarte, soñarte y como una flor
En el jardín de mis anhelos plantar el amor.

Mil voces que acallan y sosiegan,
Los impulsos que controlados se vuelven amigables
Y la sonrisa que ayuda al silencio cobarde
Y si Dios no acusa, ¿Por qué he de ser culpable?

No hay más, lo hay todo,
Maldita metafísica de tus ojos
Que me envuelven y atrapan como a un concepto el ser.
Hay abismo, soledad, tránsito y oscuridad,
Felicidad en lo incierto (de mis hijos otra historia escribiré)

Y ahora te guardo poesía clandestina
Al rincón donde su foto ilumina y contiene.
Ahora te pienso ¡feliz que así eres mía!
Y si eres mía, contigo, mi tiempo se detiene.

Y en un aula te dibujo, desde hace tiempo te dibujo,
Entre los ángeles y signos de moralia leídos.
Eres sentido y fracaso, presente y futuro,
Y paisaje de sueños que no he recorrido.

Suenas a dulce pasatiempo y eterno holocausto.
Transitas conmigo de ciudad en ciudad,
De otoño tras otoño, oculto quebranto
Y te transformas de la nada en ingenua soledad.

Pareces fuerza oculta, del canto y la tecnología
Y el momento que eterno se diluye tras mis manos,
No logran los años acortar la vieja nostalgia
De un abrazo y un verso fracturados.

Dejemos de escribir para que el pensamiento
Te atrape, como cada noche, desnuda de prisiones.
Allí alimento los recuerdos de presente y quizás futuro
En este mar inmenso de emociones.

Ricardo Montes Pérez.

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