Ya
es tarde y la ciudad duerme como todas las noches
Cada
uno va develando sus sueños a la almohada que los acoge sincera
El
amanecer traerá más tarde las preocupaciones
Y
el llanto oculto tras miles de quimeras.
Y
yo escribo, queriendo salir de esta nada que aturde y clama
¿qué
será de aquellos que alguna vez fueron y ya no están?
Pero
la tristeza no puede opacar las manos que abiertas
Siempre
estarán dispuestas a dar.
Y
entre ellas, las tuyas amiga de mis secretos,
Que
me enseñan a escuchar el canto de los pájaros al sur,
Porque
tu voz es azul de primaveras venidas
Y
la tregua de este caminar ya sin luz.
Porque
la gratuidad de la vida quiso que fueras presente
Entre
los ausentes que golpean en ausencia
Porque
he querido romper mi silencio
Como
si todavía en mi alma brotara la inocencia.
Y
tu mirada que cubre el rastro de los pasos dados,
Sobre el futuro incierto que ambos abismamos
¿quién
será dueño de las estrellas esta noche?
Dios
que calla , no logro entender su silencio.
Y
si me acuerdo de ti es por gratitud y cariño,
Porque
he aprendido que a los amigos se les debe amar,
Porque
has sido regalo que, como a un niño,
Le
ha abierto las ganas de jugar.
Y
porque sé que esto no te lo podré decir,
Prefiero
escribirlo en esta noche de melancolía,
Gracias
porque has sido, talvez sin quererlo,
Una
pequeña alegría en mis días.
Y
quiero que perdones esta poesía
Llena
de sinceridad y silencio
Volverá
el día y se terminará el momento
Gracias
amiga, por lo nuestro.
(Escrita el 06 de julio de 2006 para Katherine Villanueva)
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