Hoy me
detengo en el umbral de la existencia
Que
susurra despedidas y silencios
Que
mezclados con dolor se van acabando
Tras las
sonrisas de los que amo y que ya no estarán.
En este
espacio vacío de palabras, se anudan recuerdos,
De los
que ya no me dirán y no me mirarán
Debo
decir que he vivido lo que he querido
Y muchas
veces he vuelto la mirada atrás para volver a comenzar.
Hoy que
estoy en el umbral de lo que ya no será,
Reconozco
que me he equivocado y que he herido a muchos sin querer,
He soñado
un mundo nuevo y he construido muchos sueños inconclusos
Pero no
me arrepiento de la poesía que alguna vez escribí.
Hoy que
las lágrimas bordean mis mejillas en el momento de la partida
Debo
escribir que nunca han muerto mis ilusiones y siempre supe que había más
Que
aquello que mis ojos pudieran tal vez una mañana vislumbrar
Hoy que
se acerca el momento de la despedida
Tengo
que clamar que los que amo se queden en paz.
He sido
esposo, hijo y amante. Y que unos hijos
han colmado de felicidad
Los días
de mi existencia que ya comienzan a extinguirse
He
tratado de ser hombre para poder encontrarme con Dios
Y he
reclamado del altísimo que me mostrara la calma en momentos de dificultad.
Hoy que
ya debo marchar lejos de este pasar, cuando ya nadie pueda saber si estaré
Debo
dejar como legado un par de escritos y una familia que llora mi partida,
He
dejado el deseo de la filosofía que se abalanzó sobre mis pensamientos
Y he
construido en mi alma las virtudes que difícil se me hizo practicar.
Y debo
pedir perdón a aquellos que he hecho llorar y debo perdonar a aquellos
Que en
amargura total me han hecho llorar.
Debo
agradecer a los que me enseñaron el camino y a los que me lo ocultaron no sé
por qué razón
Debo
decir a los amigos que es difícil decir adiós
Aún
cuando el adiós sea algo que todos tendrán que decir.
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