Las campanas del mediodía del primero de marzo sonaban muy lejos,
El sol del desierto secaba la humedad de los sueños tempranos
Cuando supe que la injusticia y la ignominia me traerían a pertrejos
La mentira y el insoportable hedor humano.
La infancia empobrecida gatilló tus prejuicios y tu falta de afecto
Un hijo no reconocido que ocultaste ante tus compañeros universitarios,
Enmascaraste con un grado académico tus falencias existenciales
Huías de los otros para convertirte en un lobo estepario.
Te llenaste de envidia porque pensaste que eras lumbrera y te apagabas
Quisiste robar la luz de otros que construían espacios abiertos
Impusiste tu mentira ante aquellos que pretendían tener ojos abiertos
Logrando cubrir el odio con supuestos reclamos de justicia negada.
Hubo jueces que creyeron porque no pudieron ver
La lastimosa miseria que venías arrastrando
Jugaste al filo con las armas de los que no han marchado
Y por eso al pueblo siguen cegando.
Paseaste mi nombre por lugares, por tribunas indeseables,
Me creaste fantasmas que amenazan la verdad que he vivido
A veces pienso que fue el destino poco amigable
El que ha acribillado con tus mentiras lo que he sido.
Maldigo tu nombre de aquí al infierno
Aunque sé que en el psiquiátrico duermes como en casa
Aunque hayas cubierto mis ojos de invierno
Mi felicidad será tu amenaza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario