Te escribo
estas líneas con mucho temor
Inseguro de tu
reacción, he postergado muchas veces su redacción.
He borrado mil
veces cada una de las ideas plasmadas
Me he quedado
suplicando una humilde oración.
Tengo tantas
cosas que contarte, tanto tormento acariciado al anochecer
Cuando los
grillos parecen gritar tu hermoso nombre
En el monte de
la agonía que se desliza por mi ser.
Debo preguntar
antes de continuar, si por esas cosas de la intuición
Me has
recordado en algún momento, como yo en cada canción.
¿sabes? Todo
me habla de ti, incluso cuando todo calla en la ciudad,
Cuando intento
dormir me despierta esta maldita ansiedad
De susurrarle
tu nombre a mi almohada a la que abrazo para seguir,
Invocando a
Dios que me devuelva tu mirada, que me ardan tus ojos,
Que me
sofoquen tus palabras llenas de misterio y lozanía
Que se haga
posible lo imposible, como Moisés al cruzar el mar,
Como desbordan
las hojas cada uno de los caminos de otoño
Y como cantan
los pajarillos al despuntar el sol.
Te escribo,
temiendo que puedas pensar, que en estas líneas habrá algo de maldad
Algo de
locura, algo de soledad. No hay nada de eso, todo es diáfano, como el cielo
azul
Como tu figura
acariciando mis recuerdos en los sueños del desván
Como las
miradas que silenciosas abordan mil universos
Y
entiernecidas por la calma se muestran relucientes
Y nerviosas se
cruzan por los espacios de mi mente
Abandonadas de
pasión y aturdidas parecen ausentes.
Te escribo,
ligero de equipaje y apresurando el caminar,
Deslizando en
cada palabra millones de deseo de hacerte sentir,
Lo que siento
cuando estás frente a mi, disimulando cada mirada
Para que no
descubras la luna de tus ojos en mis pupilas,
Y no descuide
cada momento para disfrutar de tu fragancia cautivante
Que atrapa la
emoción de abrazar imaginariamente tu cuerpo angelical
Y robarte cada
uno de los besos que tienes guardado
Por aquellos
que no han sabido besarte y te han dejado
Una herida que
no puedes cerrar y duele desnudar.
¿Sabes? al
intentar escribirte esta carta han nacido tantos poemas,
Que han
adelantado los sentimientos que brotan por ti
En ellos te
grito de muchas formas lo que quiero gritar aquí
Por eso te los
regalo para que algún día los puedas leer.
Disculpa por
idealizar cada uno de los espacios de tu piel,
Por atreverme
a decirte que eres mi dulce de miel
Y que no
renunciaré a nada por él.
Te escribo,
porque mirar tus fotos me alimenta el espíritu
Atrae mis
energías y ahuyenta mis pesares.
Acrecienta mil
necesidades y acerca tu figura como una luz
Que
resplandece en cada camino que atravieso descalzo
En cada
esquina que despunta el atardecer.
Cuando cada
vez que suena el celular, me gustaría que fueras tú.
y derrotado abandono
la erjo en la agonía
de que no
sepas tantas cosas que acumulo en cada paso,
y se guardan
en los silencios que abrumado me hacen atravesar
los pasillos
de tu distancia y las locuras de este amor
que, por no decírtelas,
se las digo a las olas
en la soledad
absoluta que sólo rompe el pasar del viento
y me quedo en
el tiempo que me trae tu rostro de niña,
que recrea
cada instante, porque de eso hemos sido,
tal como dijo
aquel amante que del amor se ha teñido,
que el amor es
tan corto y tan largo el olvido.
Tal vez sea
necesario decir
Que en mis
sueños siempre te encuentro
Adornando mis
pesadillas y agigantando mi devaneo
En cada beso
que apresuras alcanzarme
En cada hilo
de lejanía que aparece
En ellos, la
claridad de tus ojos, se vuelve rosa
Se vuelve partícula,
se vuelve poesía,
Que me llaman con
cada caricia, que me suavizan mis días.
Y murmuran mi
nombre y siento que eres mía
por eso cada
vez que nos vemos, delirio porque se cumplan
lo que en
sueños se han repetido
y en la espera
se han vuelto locura.
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